Lo veo constantemente. Llegas con tu crisis de los 40 (o de los 25, ya da igual), con la mirada perdida y me dices: "Miguel, es que no encuentro mi propósito. No encuentro mi Ikigai."
Como si el Ikigai fuera un billete de 500 euros que se te cayó debajo del sofá.
Te han vendido una mentira edulcorada. Te han dicho que el Ikigai es esa intersección mágica donde todo es fácil, donde los pajaritos cantan y donde te pagan millones por hacer "lo que amas" sin esfuerzo.
Falso.
El verdadero Ikigai no es comodidad. Es tensión. Es responsabilidad. Y, sobre todo, es la capacidad de sostener la verdad de quién eres frente a lo que el mundo exige de ti.
Si estás leyendo esto buscando consuelo, cierra la página. Si estás listo para entender por qué te sientes vacío a pesar de tener un buen sueldo, o por qué te sientes inútil a pesar de tener talento, sigue leyendo. Vamos a diseccionar el gráfico que explica tu miseria.
Mira el gráfico de arriba. No es decoración. Es una herramienta de diagnóstico quirúrgico. El problema es que la mayoría de la gente se queda en los círculos grandes y se olvida de que la magia (y el dolor) ocurre en las intersecciones.
Vamos a romper cada círculo para que entiendas dónde estás fallando.
Aquí es donde vive el 90% de los soñadores frustrados. "Amar" algo es fácil. A mí me encanta comer pizza y ver series, pero nadie me va a pagar por ello. Confundes hobby con propósito.
Lo que amas no es solo lo que disfrutas. Es aquello por lo que estás dispuesto a sufrir. Si "amas" pintar pero no estás dispuesto a mancharte, a que te critiquen o a pintar 100 cuadros horribles antes de hacer uno bueno, no lo amas. Solo te gusta la idea de ser pintor.
Ser bueno en algo es peligroso. ¿Por qué? Porque puedes ser excelente en algo que odias. He trabajado con directivos que eran buenísimos gestionando crisis financieras, pero cada mañana vomitaban antes de ir al trabajo.
La trampa de la competencia es que te da aplausos y validación externa. "Oh, qué bien lo haces". Y tú, adicto al reconocimiento, te quedas ahí, atrapado en una jaula de oro.
Para profundizar en cómo la falta de confianza real te ata a lo que ya sabes hacer, lee esto: Cómo aumentar la confianza personal y el éxito profesional.
Aquí es donde el idealista choca con la pared. Tú puedes amar tejer bufandas para hámsters. Puedes ser el mejor tejedor de bufandas para hámsters del mundo. Pero si el mundo no necesita bufandas para hámsters, no tienes un Ikigai. Tienes un delirio.
El "mundo" no es un ente abstracto. Es el mercado. Son las personas reales con problemas reales. Si lo que haces no alivia un dolor o satisface un deseo real de otra persona, eres irrelevante.
Llegamos al punto que ofende a los "espirituales". El dinero. Si no te pagan, no es sostenible. Punto.
El dinero es un certificado de utilidad. Si nadie saca la cartera, es porque el valor que crees que das, en realidad, no vale tanto. Puedes llamarlo voluntariado (que es noble), pero no lo llames carrera profesional ni Ikigai completo.
Fíjate en las zonas blancas del gráfico, las intersecciones incompletas. Ahí es donde vives tú. Identifícate y deja de esconderte.
(Profesión + Vocación + Pago - AMOR)
Eres el empleado corporativo perfecto. Tienes buen sueldo, eres bueno en lo que haces, la empresa te necesita. Pero el domingo por la tarde sientes una ansiedad sorda en el pecho. Sabes que estás vendiendo tu tiempo por seguridad. Estás "cómodo", pero muerto por dentro.
La salida: No renuncies mañana. Usa tu dinero para financiar la exploración de lo que amas. Usa la Rueda de la Vida para ver qué áreas has sacrificado por esa comodidad.
(Pasión + Profesión + Amor - MUNDO NECESITA)
Te sientes bien, haces lo que amas y eres un crack. Pero en el fondo sabes que lo que haces no importa. Quizás estás optimizando clics en un anuncio de casino o diseñando algo que nadie usa. Tu ego está bien, pero tu alma sabe que no estás contribuyendo.
La salida: Busca cómo tu habilidad puede resolver un problema real. Conecta con el servicio.
(Pasión + Misión + Amor - DINERO)
El "artista muerto de hambre". Eres feliz, sientes que salvas el mundo, amas lo que haces... pero no llegas a fin de mes. Vives dependiendo de tus padres, de tu pareja o del Estado. Eso no es libertad, es dependencia infantil.
La salida: Aprende a vender. Aprende negocio. Deja de demonizar el dinero. Revisa tus creencias aquí: Cuestiona tus creencias limitantes.
(Vocación + Misión + Mundo - COMPETENCIA)
Tienes la intención correcta, hay mercado y te pagan... pero no eres lo suficientemente bueno. Vives con el Síndrome del Impostor respirándote en la nuca cada día. Sabes que en cualquier momento se darán cuenta de que no estás a la altura.
La salida: Formación radical. Práctica deliberada. Mentalidad de Crecimiento. Deja de fingir y ponte a estudiar.
He visto a cientos de personas con un potencial increíble sabotear su Ikigai porque tienen un conflicto no resuelto con el área de "Por lo que te pueden pagar".
Creen que si cobran por su pasión, la "ensucian".
Si no generas recursos, no puedes sostener tu misión. Si tu misión se cae porque no puedes pagar la luz, ¿a quién estás ayudando? A nadie. Te conviertes en una carga.
Para alcanzar el centro del gráfico, el verdadero Ikigai, necesitas integrar la rentabilidad económica sin culpa. Necesitas entender el valor que aportas. Si tienes problemas para valorar tu trabajo, suele ser un problema de autoestima disfrazado de humildad. Lee sobre el Síndrome del Impostor.
El Ikigai no se "encuentra". No está escondido detrás de una roca. El Ikigai se construye. Es un proceso de ingeniería inversa.
¿Cómo te mueves hacia el centro? No das un salto cuántico. Haces ajustes finos.
Para trabajar esto en profundidad, necesitas una estructura. No lo vas a solucionar leyendo un post. Lo vas a solucionar trabajando día a día en tu mentalidad y tus hábitos.
Justo por eso creé 365 Días de Poder y Crecimiento. Para que no tengas escapatoria y tengas que confrontar estas verdades cada mañana.
No te preguntes "¿Cuál es mi propósito?". Es una pregunta demasiado grande y paralizante.
Pregúntate: "¿Qué puedo hacer hoy, con lo que tengo y lo que sé, que sea útil para otros, que disfrute haciendo y que pueda monetizar eventualmente?"
Empieza pequeño. Pero empieza.
Porque vivir en la intersección equivocada duele. Y ese dolor es el aviso de que te estás traicionando a ti mismo.
Tienes el poder de moverte. Úsalo.
Justo por eso.
Cambia porque tú cambias. Si tu Ikigai fuera estático, estarías muerto en vida. Lo que el mundo necesita hoy no es lo que necesitaba hace 10 años, y tus habilidades tampoco son las mismas. Es un blanco móvil. Adáptate o extínguete.
Deja de pensar y empieza a hacer. La pasión es consecuencia de la acción, no su origen. Prueba cosas. Falla rápido. Nadie descubre su pasión sentado en el sofá analizando sus pensamientos. La claridad viene del movimiento.
Puedes tener "Misión" o "Vocación", pero si miramos el concepto completo, la sostenibilidad económica es una pata de la mesa. Sin dinero, el estrés de supervivencia mata la creatividad y la pasión. No necesitas ser millonario, necesitas ser libre de la angustia financiera.